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ODCA. Contra represión en Venezuela

La Organización Demócrata Cristiana de América rechazó los ataques del gobierno venezolano contra gobernadores de la alternativa democrática electos de manera legítima por el voto popular

La Organización Demócrata Cristiana de América ODCA en su reunión de Comité Directivo celebrada en la ciudad de México resolvió rechazar los ataques sistemáticos del gobierno nacional a los gobernadores de la alternativa democrática electos de manera legítima por el voto popular en las pasadas elecciones regionales.

En la resolución de la ODCA se acordó “solicitar al gobierno de Venezuela el cesa del hostigamiento contra los gobernadores electos en Táchira, Zulia, Miranda, Carabobo, Nueva Esparta y al acalde metropolitano de Caracas”.

De igual forma se acordó “respaldar las acciones de los gobernadores y alcaldes en su lucha por conservar los valores democráticos en cada una de sus regiones y dada la ardua situación que enfrenta en estos momentos especialmente el gobernador del Táchira César Pérez Vivas”.

La ODCA emanó esta resolución al considerar que “actualmente en Venezuela no existe separación de poderes del Estado, como se evidencia en las actuaciones tanto del Poder Legislativo como del  Poder Judicial, avalando las decisiones del Poder Ejecutivo contra las regiones”.

De igual forma la Organización Demócrata Cristiana de América consideró que “en la frontera entre Venezuela y Colombia se presentó una difícil situación producto del cierre del comercio binacional que perjudica a los pueblos de Táchira y Zulia”. 
 
La ODCA resuelve mediante de esta resolución rechazar de manera unánime el desconocimiento que pretende realizar el gobierno nacional a la voluntad popular expresada el pasado 23 de noviembre de 2008 al intentar asfixiar a las regiones a través de la disminución del presupuesto y de la usurpación de las funciones naturales de gobernadores y alcaldes de tendencia opositora.

 

VENEZUELA. Venezolanos dieron el último adiós al pacificador del país

Envueltos por el tricolor patrio y al compás de las notas del GLORIA AL BRAVO PUEBLO, que interpretó un grupo de jóvenes coralistas seleccionados por el director del Sistema de Orquestas Infantiles, José Antonio Abreu, los restos mortales de Rafael Caldera fueron colocados en su última morada por quienes, durante su última estancia en el Palacio de Miraflores, lo custodiaron y lo asistieron: edecanes y miembros de su caravana. 

Con estos sencillos gestos el país dijo adiós al yaracuyano, que en dos ocasiones ocupó la Presidencia de la República y quien en vida se caracterizó precisamente por su austeridad y sobriedad. 

El féretro con los restos del ex mandatario, quien falleció en la víspera de Navidad a los 93 años de edad, llegó al Cementerio del Este en horas de la tarde de ayer, tras la misa fúnebre que ofició el arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa Savino, en la iglesia del Buen Pastor de la urbanización Boleíta. 

El purpurado inició el acto leyendo un telegrama que le envió el secretario de Estado de la Santa Sede, monseñor Tarcisio Bertone, en el que le hizo llegar las condolencias del Papa Benedicto XVI por el fallecimiento del ex jefe de Estado. 

En la misiva, el canciller del Vaticano calificó a Caldera como "un hombre de profunda fe y profundo amor por la Iglesia". 

Las arraigadas creencias religiosas del ex mandatario también fueron resaltadas por el prelado, quien hizo énfasis en el extracto del Evangelio leído en esta ocasión: El pasaje de la resurrección de Lázaro, para recordar que toda vida es finita, pero quien cree en Jesús "vivirá, aunque haya muerto". 

El legado perdurable Aunque aclaró que él no era quién ni el momento tampoco era el adecuado para hacer una evaluación de la herencia dejada por el ex presidente Caldera, el cardenal Urosa no quiso dejar pasar la oportunidad para recordarle a los venezolanos algunos de los aspectos más importantes del legado del político. 

"Debo resaltar, entre otras cosas, el logro de la pacificación a principios de la década de los 70. Es preciso destacar su honestidad a toda prueba, su integridad personal en la vida familiar, al lado de su esposa de toda la vida, doña Alicia (...) Su espíritu dialogante y su talante democrático. Su apego a la legalidad e institucionalidad, su búsqueda permanente del encuentro y del consenso. Su respeto por los demás, incluso por los adversarios políticos. Su pasión por la justicia social y los derechos humanos, en especial por los derechos de los trabajadores", afirmó el arzobispo. 

Pese a que a lo largo de su vida no fueron pocos los que acusaron al ex mandatario de intolerante, el cardenal le salió al paso a tales señalamientos con ejemplos verificables. "Nunca fue irrespetuoso con el Episcopado, a pesar de las críticas que en el ejercicio de nuestro derecho a hablar sobre la marcha del país hicimos a lo largo de sus administraciones", dijo. 

Minutos antes, en el Centro Internacional de Formación Arístides Calvani (Ifedec), donde se instaló la capilla ardiente, Asdrúbal Aguiar, quien fue ministro en el último gobierno de Caldera, leyó una carta dirigida al ex presidente, en la que lo tildó de "el artesano de nuestra paz". 

En su epístola, Aguiar no sólo alabó la política con la que el ex mandatario logró poner fin a la insurrección armada y consiguió que los alzados se incorporaran al activismo político, sino que además defendió que en su segunda gestión llevara adelante la misma estrategia, para cerrar las heridas abiertas por los sucesos del Caracazo y las intentonas golpistas de 1992. 

"Se trata de una tarea pacificadora que al momento de realizarse y a diferencia de la acometida durante el primer gobierno, la comparte sin reservas toda la nación, que ahora sufre de amnesia en medio de su tragedia", recordó, al tiempo que agregó: "Todo el espectro político, los medios de comunicación, los candidatos a quienes usted vence en la justa comicial de 1993, la Iglesia católica a la cabeza y como peticionaria, y hasta la víctima de los golpes ocurridos entonces, el presidente Carlos Andrés Pérez, y su sucesor, Ramón J. Velásquez, acompañan las medidas de gracia orientadas a la reconciliación". 

Amigos y rivales juntos En su mensaje póstumo al país, el ex presidente Caldera aseguró que tuvo adversarios, pero jamás enemigos y eso se confirmó durante sus exequias, a las que acudieron dirigentes como Lewis Pérez, de su eterno rival, el partido Acción Democrática (AD); Enrique Naime y el gobernador del Táchira, César Pérez Vivas, de Copei, partido que fundó y del que décadas después se separó por diferencias. 

Ningún representante del Ejecutivo acudió a los actos, pese a que alguno de ellos como el vicecanciller Francisco Arias Cárdenas fue también funcionario durante la última gestión del ex mandatario.

Juan Francisco Alonso

EL UNIVERSAL

VENEZUELA. El partido Copei designó la comisión 64° aniversario de la fundación, en Carabobo.

Está presidida por el profesor Carlos Muñoz, ex parlamentario de la Asamblea Legislativa del estado y dirigente del movimiento Magisterial Social Cristiano. 

Otros integrantes son el vicepresidente, Edgar Montero, y los miembros Humberto Gil, Edgar Dávila, Celsa de Franceschi, Ely Jonathan Montañez, María Gabriela Rodríguez y José Lomely. 

Esta Comisión aniversario ha elaborado la siguiente programación para la celebración de los 64 años de la tolda verde, que ha servido a lo largo de su historia para consolidar el sistema democrático del país. Empezarán el 9 de enero, a las 10:00 de la mañana, con la elección de la reina. 

El 11 de enero saldrá de Puerto Cabello la antorcha aniversaria. Un día después, a las 10:00 de la mañana, Copei dará una sonrisa a los niños del Hospital Central y a las 6:00 de la tarde se realizará el foro sobre cómo influye la familia en la inseguridad social, dictado por la doctora Antonia Melet. 

Para el día central del aniversario, el 13 de enero, a las 11:00 de la mañana, los dirigentes verdes harán una ofrenda floral en la Plaza Bolívar y a las 11:30 de la mañana una torta en la casa regional del partido. 

Las actividades continúan el 15 con la Toma Socialcristiana en un barrio de Valencia; el 16 habrá un torneo de futbolito, el 18 realizarán un curso de formación ideológica, el 19 dictarán el Foro de Economía Petrolera, con Humberto Calderon Berti, el 20 el taller de control electoral, y ya para finalizar la celebración del 64° Aniversario del partido se llevará a cabo un brindis.

VENEZUELA. Último mensaje de Rafael Caldera

1

Al término de una extensa parábola vital, puedo decir que he sido un luchador. Desde mi primera juventud, cuando Venezuela salía de la larga dictadura de Juan Vicente Gómez, hasta comienzos del siglo XXI, mi meta ha sido la lucha por la justicia social y la libertad.

Dos veces me tocó servir al país como Presidente constitucional y las dos fue mi primer empeño el que en mis manos no se perdiera la República. El pasado autocrático del país, su propensión militarista, los extremismos de la izquierda y las desigualdades sociales heredadas conspiraban contra el fortalecimiento de la vida democrática iniciada en 1958.

Los líderes civiles luchamos durante largos años por construir en Venezuela una república democrática. Un país donde la presencia activa del pueblo en la decisión de los asuntos públicos se viera asegurada por la elevación de las condiciones de vida, el respeto a los derechos y la educación de los ciudadanos. Un país donde la firmeza de las instituciones acrecentara la separación de los poderes públicos y el imperio de la Constitución y las leyes.

2

Es necesario retomar hoy esa lucha para sacar a la República del triste estado en que la ha sumido una autocracia ineficiente. Es preciso detener el retroceso político que sufrimos y poner remedio a la disgregación social.

Me siento obligado a repetir algo que pude decir hace años. El reto -decía- que enfrenta Venezuela podría sintetizarse en los objetivos fundamentales a lograr:

La paz política y social, para superar la angustia y la zozobra y para encontrar convergencia fecunda a la pluralidad democrática.

La promoción del hombre, a través de la libertad, para realizar la justicia.

El desarrollo económico y social, para impulsar la marcha vigorosa del país y vencer la marginalidad.

Por eso este mensaje constituye una reafirmación de fe democrática.

Representa la vigencia de las ideas que alentaron el surgimiento de los partidos demócrata cristianos, ideas y principios que marcan un rumbo claro y justo.

De nuevo presenciamos cómo se combaten los extremos del liberalismo económico y el socialismo colectivista. Y de nuevo hemos constatado el fracaso de ambas posturas. Vemos el mundo sumido en una grave crisis económica, fruto de un capitalismo que quiso eludir toda forma de control. Vemos en la América Latina la propaganda de nuevas manifestaciones de socialismo, que sólo han traído dictadura y miseria allí donde han sido gobierno, como en la hermana nación cubana.

Encuentro, además, ahora una ocasión de esperanza. Esperanza apoyada en los ideales que nos alimentan y que toma cuerpo en la nueva juventud de la patria.

3

Ha sido larga la lucha por la libertad y la democracia. Esa lucha debe continuar. No cabe duda de que la democracia constituye la forma política más apta para garantizar y realizar la libertad. Pero aparte de su contenido sustancial, la democracia se reviste de formas, que aparecen como insustituibles, para expresar la voluntad del pueblo y permitir el libre juego de opiniones. El sufragio universal, la representación mediante el parlamento de la voluntad general, la existencia de partidos políticos, el régimen pluralista de corrientes y su expresión a través de los medios de comunicación social, viene a ser, si no la esencia misma, por lo menos la arquitectura para que la democracia se organice y funcione, el conjunto de medios prácticos para que opere un régimen político alimentado por la libertad.

Pensar que puede lograrse el desarrollo sin libertad, o a costa de la libertad, es olvidar que el desarrollo no tiene sentido si no es capaz de promover al hombre. Ni siquiera en su aspecto material es aceptable la posibilidad, porque un desarrollo material sin libertad sería incapaz de realizarse según un programa integrado, equilibrado y armónico, si a los puros objetivos materiales de aumentar la producción de bienes o transformar los sistemas productores, no los guían consideraciones de justicia, capaces de llevar su beneficio a todos los sectores y grupos de la sociedad.

Un gran aliento de libertad será el motor para la promoción del hombre. Creo en la libertad como la mejor condición de ascenso humano. No olvidemos las hermosas palabras de Albert Camus, testimonio de toda una generación: "La libertad es el camino y el único camino de la perfección. Sin libertad, se puede perfeccionar la industria pesada, pero no la justicia o la verdad".

4

La democracia que hemos defendido es una democracia con sentido social. Una democracia donde se valore y se proteja el trabajo, pieza fundamental de la civilización.

Una sociedad democrática que enaltezca la familia, célula de la vida social. Por eso un gran empeño nuestro fue siempre la construcción de viviendas, a todo lo largo y ancho del territorio nacional, para dotar de hogares a tantas familias venezolanas que tenían derecho a aspirar a un futuro mejor.

Una sociedad volcada en la educación de las nuevas generaciones, no sólo para vencer el analfabetismo ancestral sino para desarrollar los niveles de educación superior que nuestro país requiere en el manejo de sus propios recursos. Si no somos capaces de formar, de capacitar, de darle sentido de seriedad, de trabajo, de responsabilidad y de técnica a las generaciones universitarias estaremos comprometiendo, irremediablemente, la verdadera soberanía nacional.

Hemos luchado también por la integración de nuestros países latinoamericanos, meta hacia la cual hemos procurado dar pasos firmes, a pesar de las dificultades antiguas y recientes.

Nuestra lucha ha sido siempre por la paz, convencidos de que ella es fruto de la justicia y el mayor bien que puede alcanzarse en la vida social.

5

Hoy tenemos que decir sin embargo que nuestro gran desafío sigue siendo el desarrollo de nuestros pueblos.

Un desarrollo sustentable, con atención a las condiciones y recursos del medio ambiente. Un verdadero desarrollo, fundado en las personas y respetuoso de su dignidad.

He sostenido al respecto que los cambios deben afectar a las estructuras sociales pero para renovar y fortalecer las instituciones. Las instituciones representan o deben representar lo permanente; no lo permanente inmutable "porque la inmutabilidad en los hechos humanos conduce al anquilosamiento y a la muerte" sino lo permanente dinámico, continuamente renovado. Las estructuras en cambio representan lo contingente, la disposición de los elementos dentro de la vida institucional y han de ser ajustadas y modificadas para que cumplan su función. Por eso hay cambio y hay revoluciones.

En América Latina se ha usado y abusado del término "revolución" hasta el punto de que los pueblos se van tornando escépticos ante su reiterada invocación. En esta nueva encrucijada decisiva hay que tener bien claro qué es lo que debemos cambiar y cuáles son las metas que tenemos que alcanzar. Destruir por destruir no vale.

La conciencia de la comunidad está predispuesta contra esos sacudimientos revolucionarios que, en definitiva, conducen a acentuar el atraso y que, a vuelta de diversas peripecias, llevan a aumentar la dependencia.

Las nuevas generaciones, por su parte, anhelan lanzarse a la conquista de la tecnología, al dominio efectivo de los recursos naturales, a la integración armónica que dé a nuestras naciones entidad suficiente para no estar sujetas al capricho de las grandes potencias. En suma, aspiran a una revolución tan diferente de las revoluciones tradicionales que envuelva, si se permite el juego de palabras, una concepción revolucionaria de la revolución.

El instinto certero de las masas desconfía de la revolución sin libertad, de la revolución que menosprecia la libertad, de la revolución que amenaza con extinguir la libertad. Porque la libertad, si no significa por sí misma la plenitud de la liberación, es el presupuesto de la liberación, es el instrumento para obtenerla.

6

Queremos la libertad para lograr la justicia y ejercer la solidaridad humana. Muchas veces he recordado quela Declaración de Filadelfia, en la Conferencia Internacional del Trabajo de 1944, en pleno conflicto mundial, dijo: así como la guerra, en cualquier parte, es una amenaza para la paz de todo el mundo, asimismo la miseria en cualquier país de la tierra es una amenaza ineludible para la prosperidad y el bienestar en todos los países.

En el programa del partido COPEI en 1948, reclamamos "la aplicación de los principios de la Justicia Social, que implican la defensa del más débil, en el campo de las relaciones económicas internacionales".

Al transcurrir el tiempo, la meditación en el problema y el enfrentamiento de soluciones concretas me fue llevando más y más a una constante y decidida convicción en favor de la Justicia Social Internacional.

He señalado el hecho de que todos los esfuerzos por la justicia social dentro de cada país se estrellan ante las dificultades derivadas de la falta de justicia social en las relaciones internacionales. No se trata solamente de que se establezca un nuevo orden económico internacional; se trata de que ese nuevo orden arranque de la convicción de que todos los pueblos deben contribuir al bien común internacional mediante el cumplimiento de los deberes que la justicia social exige.

En su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, el Romano Pontífice ha recordado al mundo que "la lucha contra la pobreza necesita hombres y mujeres que vivan en profundidad la fraternidad y sean capaces de acompañar a las personas, familias y comunidades en el camino de un auténtico desarrollo humano" (n. 13). "Por sí sola -añadía-, la globalización es incapaz de construir la paz, más aún, genera en muchos casos divisiones y conflictos. La globalización pone de manifiesto más bien una necesidad: la de estar orientada hacia un objetivo de profunda solidaridad, que tienda al bien de todos y cada uno. En este sentido, hay que verla como una ocasión propicia para realizar algo importante en la lucha contra la pobreza y poner a disposición de la justicia y la paz recursos hasta ahora impensables" (n. 14). 

7

Necesitamos, para ello, un resurgimiento de los partidos políticos. A veces, el lenguaje contestatario de las estructuras políticas de la democracia formal se concentra en un ataque severo contra los partidos políticos. Se llega a oír la afirmación de que los partidos están llamados a desaparecer, para ser sustituidos por otras formas de organización social. Pero los partidos son necesarios como instituciones de formación y de expresión de los programas políticos, como vehículos para establecer en doble vía la comunicación entre pueblo y gobierno y entre gobierno y pueblo, como estructuras indispensables para llevar en la vasta extensión del país una aspiración armónica y establecer una coordinación jerárquica entre las diversas partes que concurren a la vida común.

Ningún otro tipo de asociación puede llenar este papel; y si se crea, con otro nombre, un organismo para sustituir al partido, pronto se verá "sea cual fuere el nombre que adopte" que en definitiva lo que ha surgido es un partido más: con frecuencia sin las virtudes, pero con los defectos que al partido se achacan.

Los propios regímenes políticos que niegan el pluralismo ideológico y establecen una organización estatal a base de una exclusiva concepción doctrinaria, no niegan la existencia del partido sino su multiplicidad, y caen  en el sistema de partido único, oficial y totalitario.

No habrá sin embargo resurgir de los partidos sin una verdadera calidad humana de sus dirigentes.

Nuestros pueblos volverán a valorar las soluciones propuestas por la Democracia Cristiana en la medida en que la línea seguida por quienes la propugnan sea capaz de interpretar a la gente sencilla, hablar un lenguaje directo hacia su corazón e inspirarle confianza en su rectitud de intenciones, en su convicción sinceramente vivida de que hay que realizar la justicia y la solidaridad social.

8

Hemos de abrir caminos a la esperanza.

Tenemos una larga lucha por delante. La lucha es hermosa cuando la guía un ideal. Por eso la nuestra -que creemos en la persona humana, su libertad, la solidaridad y la justicia social- no aminora sino más bien alimenta la alegría, esa alegría interior que constituye la mayor fuerza para la constancia y predispone al éxito.

En mi larga vida de luchador, he tenido la oportunidad de ver altos y bajos en el camino de los pueblos de América Latina. Me llena de esperanza para el porvenir de nuestra nación la conciencia clara de que hay una nueva juventud que lucha por la libertad y quiere cambiar los actuales rumbos negativos.

Contamos con la ayuda divina, el don de la gracia, que viene de Dios, como recordaba el venerado Papa Juan Pablo II. Por medio de ella -nos dijo-, en colaboración con la libertad de los hombres, se alcanza la misteriosa presencia de Dios en la historia que es la Providencia (Centesimus annus, n. 59).

Al final, el tiempo de nuestra vida, intensamente vivido, también con el sufrimiento que marca el destino de todo hombre en esta tierra, está en manos de Dios. A su infinito amor y misericordia me confío.

 

VENEZUELA. RAFAEL CALDERA: "Pido perdón a quien causé daño"

Las generaciones recientes quizás recuerden al dos veces presidente de Venezuela Rafael Caldera Rodríguez, por el sobreseimiento de la causa a un grupo de militares participantes de la intentona golpista del 4 de febrero de 1992, pero esa fue sólo una de las miles de decisiones que tomara el ex mandatario por su apego a las leyes y a toda una vida dedicada a la democracia venezolana. 

Caldera, quien falleció el pasado jueves, a las dos de la mañana, a sus 93 años, en Tinajero, su residencia de la urbanización Los Chorros, tras una larga lucha contra el mal de Parkinson, dejó un mensaje en el que pidió perdón por sus errores. "Asumo con responsabilidad mis acciones y mis omisiones y pido perdón a todo aquel a quien haya causado daño", señaló en la misiva. 

Expresó su deseo de que el país viva en "libertad, con una democracia verdadera donde se respeten los derechos humanos, donde la justicia social sea camino de progreso. Sobre todo, donde podamos vivir en paz, sin antagonismos que rompan la concordia entre hermanos". 

"Procuré tener el corazón cerca del pueblo y me acompañó siempre el afecto de mucha gente. He tenido adversarios políticos; ninguno ha sido para mí un enemigo. He intentado actuar con justicia y rectitud, conforme a mi conciencia. Si a alguien he vulnerado en su derecho, ha sido de manera involuntaria", señaló en su mensaje póstumo quien gobernó el país entre 1969-1974 y 1994-1999 y optó seis veces por la Presidencia. 

El estadista, político, jurista, sociólogo, profesor universitario y ensayista nació en San Felipe, estado Yaracuy, el 24 de enero de 1916. En 1946, fue cofundador del Comité de Organización Política Electoral Independiente (Copei), que lo llevó por primera vez a la Presidencia. Formó parte del Pacto de Puntofijo, firmado a finales de los años 50 luego de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez por los principales dirigentes políticos venezolanos para "la defensa de la constitucionalidad y del derecho a gobernar conforme al resultado electoral". 

Desde entonces y hasta 1993, el gobierno se alternó entre Copei y el partido socialdemócrata Acción Democrática (AD). Fue el propio Caldera el que rompió esa alternabilidad. En las elecciones generales de 1993, se convirtió en Presidente por segunda vez sin el apoyo de Copei pero con el de Convergencia, partido que fundó para tal fin, y 17 organizaciones y dirigentes que en el pasado habían sido sus rivales. 

Durante su primer gobierno, Caldera logró que grupos guerrilleros depusieran la lucha armada y los persuadió a pasar al frente político. Veinte años después, algunos de esos grupos fueron su apoyo electoral en 1993. Su primer mandato también es recordado por el allanamiento y cierre de la Universidad Central de Venezuela (UCV) alegando poner fin a los grupos de izquierda armados que se refugiaban en el recinto universitario. En su segundo período asumió el poder en medio de la peor crisis bancaria, solicitó poderes especiales, decretó controles de precio y de cambio de divisas. Suspendió derechos constitucionales y la mayoría de sus actividades se concentraron en la provincia. Una de sus últimas actividades públicas fue escribir la columna REFLEXIONES DE TINAJERO para EL UNIVERSAL. 

Sus orígenes Huérfano de padres, Rafael Antonio Caldera Rodríguez -su nombre completo- fue adoptado por una familia del estado Yaracuy que no escatimó a la hora de inculcarle desde temprano la religión católica. 

En San Felipe realizó sus estudios de primaria, pero luego los continuaría en el colegio de los jesuitas de San Ignacio de Caracas. Y con no poco brillo. 

A los 19 años, reseñan sus biógrafos, se gana el Premio Andrés Bello de las Letras por su coherencia y buen uso de la lengua, así que el entorno familiar comienza a pensar que Caldera se convertiría en realidad en un hombre de letras. Pero es en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV donde comienza a labrar su gran futuro. 

En la misma UCV obtiene el título de doctor en Ciencias Políticas, con una tesis sobre Derecho del Trabajo que, según sus biógrafos, da indicios de cuáles eran entonces su inquietudes en torno al entendimiento de las necesidades del pueblo. Hoy muchas de sus propuestas quedaron plasmadas en la legislación laboral y son consideradas conquistas de la clase obrera. 

VENEZUELA. Se fue un estadista

CUATRO MOMENTOS POLÍTICOS Pacto de Punto Fijo 25 de enero de 1958. Los partidos Acción Democrática (AD), Social Cristiano Copei y Unión Republicana Democrática (URD), previa detenida y ponderada consideración de todos los elementos que integran la realidad histórica nacional y la problemática electoral del país, y ante la responsabilidad de orientar la opinión pública para la consolidación de los principios democráticos, llegaron a un pleno acuerdo de unidad y cooperación para la defensa del régimen democrático del país. 

Polémico indulto. Durante su segundo mandato, Caldera sobreseyó la causa a Chávez y otros militares involucrados en el 4F. "La libertad de Chávez fue consecuencia de la decisión tomada con los participantes del 4F y 27N (&) Cuando yo asumí habían puesto en libertad a casi todos, por no decir a todos. Sería contrario a todas las normas jurídicas que (...) se hubiera mantenido a Chávez en la cárcel por temor de que pudiera llegar a ser Presidente. Temor que nadie compartía en ese momento", aclaró Caldera en 2003. 

Interpretó el sentir del pueblo. Caldera demostró conocer el sistema político del país y el sentimiento de la población, cuando aún por silenciar los tiros del intento golpista del 4F de 1992, liderado por  Chávez, ante el Congreso (5-2-92) rompió la unanimidad parlamentaria, que apoyaba al Ejecutivo, para criticar la situación del país y desestimar la interpretación de magnicidio que defendía Pérez. Este discurso sirvió para aumentar su popularidad, lo que le permitió ganar las presidenciales de 1993.

Se retira al Chávez calificar de "moribunda" Constitución de 1961. Al asumir el poder, Chávez calificó de "moribunda" la Constitución de 1961 y convocó el referendo para sustituir la Carta Magna. Como si se tratara de un hecho habitual, Rafael Caldera sin inmutarse entregó la banda presidencial al presidente del Congreso Nacional, Luis Alfonso Dávila, para que se la impusiera a Chávez. Caldera fue corredactor del texto fundamental vigente durante 38 años. Firmó una de las dos enmiendas que sufriera. 

LA CIFRA 

2 

El líder socialcristiano dirigió los destinos del país durante dos períodos presidenciales. El primer mandato de 1969-1974 y el segundo de 1994-1999. 

LA FRASE 

"Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia, cuando piensa que la libertad y democracia no son capaces de darle de comer"

Rafael Caldera

Durante la sesión especial en el congreso tras los sucesos del 4 de febrero de 1992

LOS DISCURSOS 

Carta de intención, noviembre de 1993. "A Venezuela... Tenemos ante nosotros un futuro de trabajo esforzado, pero también un futuro esperanzador, unos años en los cuales debe cambiar el rumbo de la política en Venezuela (...) Ratifico mi fe en sus valores, aquilatados por el sufrimiento, y me atrevo a decir -tras tantos años de lucha y con la conciencia de mis limitaciones- que puede confiar el pueblo en que pondré lo mejor de mí mismo para que Venezuela alcance la medida de su destino". 

Ante el Congreso de la República, febrero de 1992. "Esto que estamos enfrentando responde a una grave situación que está atravesando Venezuela. Yo quisiera que los señores jefes de Estado de los países ricos que llamaron al presidente Carlos Andrés Pérez para expresarle su solidaridad en defensa de la democracia entendieran que la democracia no puede existir si los pueblos no comen, si como lo dijo el Papa Juan Pablo II 'no se puede obligar a pagar las deudas a costa del hambre de los pueblos'". 

La Contienda quedó atrás, diciembre 1968. "Pongamos nuestra voz al servicio de la concordia, orientemos nuestra conducta a la realización de la convivencia, miremos hacia arriba y no hacia abajo, pensemos en función de los dilatados horizontes abiertos ante la pupila de un gran pueblo y apartemos los ojos de las rencillas esterilizantes. Hagámonos cada vez más dignos de amarla, sirviéndola con verdadero patriotismo, con devoción". 

Orientaciones venezolanas, marzo 1937. "Porque hay que demostrar a la nación que no es contra los legítimos anhelos de mejoramiento que sienten las clases proletarias, que no es contra la legítima aspiración de nacionalismo reivindicador, contra lo que se ha reaccionado. 

Sino que, solamente se ha ido contra los que valiéndose de su extremada habilidad para gritar, han pretendido aparecer como monopolizadores de algo que está en el corazón de todo buen venezolano". 

LAS CONDECORACIONES Orden Francisco de Miranda (brillantes) y Collar de Orden del Libertador, Venezuela. 

Medalla del Escritor Venezolano, Venezuela. 

Gran Cruz Militar de Carlos III, España. 

Gran Cruz Extraordinaria de la Orden de Boyacá, Colombia. 

Gran Cruz con brillantes de la Orden El Sol de Perú, Perú. 

Orden al Mérito en el Trabajo (primera clase), Venezuela. 

Encomienda de Machado de Assis, Academia Brasileña de Letras, Brasil. 

Cruz de la Orden, de Trinidad y Tobago. 

Cruz de Jerusalén, Líbano. 

Orden Va de Nederlandese Leiueun, Países Bajos. 

Gran Collar de la Orden Nacional al Mérito, Ecuador. 

Gran Cruz Extraordinaria de la Orden José Matías Delgado, El Salvador. 

Orden Heráldica de Cristóbal Colón, República Dominicana. 

VENEZUELA. Caldera, uno de los venezolanos más relevantes del siglo XX

El que fuera dos veces presidente de Venezuela y fundador del partido democristiano Copei, Rafael Caldera, considerado uno de los venezolanos más relevantes de la segunda mitad del siglo XX, falleció este miércoles a los 93 años de edad en Caracas, tras sufrir durante varios años la enfermedad de Parkinson.

Rafael Antonio Caldera Rodríguez nació en San Felipe, capital del estado noroccidental de Yaracuy, el 24 de enero de 1916.

Huérfano de madre a los dos años, fue criado por una tía materna. Cursó la primaria en una escuela local y el bachillerato con los jesuitas en Caracas.

En 1936 ocupó su primer cargo de importancia: la subdirección de la Oficina Nacional del Trabajo, por haber sido impulsor de la legislación obrera moderna en Venezuela, y el mismo año encabezó el grupo fundador de la cristiana Unión Nacional Estudiantil.

Se doctoró en Ciencias Políticas en 1939 y dos años después se casó con Alicia Pietri, matrimonio del que nacieron seis hijos, tres varones, de los que dos se han dedicado a la política, y tres mujeres.

Caldera compaginó la docencia universitaria con el activismo político, como líder de diversas agrupaciones y diputado por Yaracuy (1941-1944).

En 1946 fundó el COPEI como un movimiento "con ideas cristianas y bases populares" y ese mismo año fue elegido para la Asamblea Constituyente (1946-1947).

Por la presidencia

Fue por vez primera candidato presidencial del COPEI en 1947, pero le ganó Rómulo Gallegos, de Acción Democrática (AD), el otro puntal de la política venezolana durante el último medio siglo.

El golpe militar de 1948 contra Gallegos colocó a Caldera en la oposición, donde seguía cuando en 1952 se instaló la dictadura personalista del coronel Marcos Pérez Jiménez, que le encarceló en 1957 cuando emergía como candidato de las fuerzas democráticas a las elecciones previstas para finales de ese año.

El derrumbe de la dictadura, el 23 de enero de 1958, sorprendió a Caldera en el exilio, del que retornó para sumarse a la construcción de la democracia junto a los líderes históricos de AD y de la desaparecida Unión Republicana Democrática, con quienes hizo el "Pacto de Punto de Fijo" que garantizó la gobernabilidad.

En las presidenciales de 1958 le ganó Rómulo Betancourt y en las de 1963, tras la ruptura de la coalición de gobierno AD-COPEI, Raúl Leoni.

Caldera fue copresidente de la comisión que redactó la actual Constitución, promulgada en 1961, y presidente de la Cámara de Diputados de 1959 a 1962.

Con la consigna del "cambio" ganó la Presidencia al cuarto intento, en 1968, en unas reñidas elecciones que acabaron con la hegemonía de diez años de AD.

Caldera desarrolló su gestión bajo el signo del "nacionalismo democrático".

Su política de pacificación permitió la incorporación a la vida democrática del Partido Comunista Venezolano y del Movimiento de Izquierda revolucionaria (MIR), en armas desde 1960.

Política exterior

En política exterior fomentó la "solidaridad pluralista" latinoamericana y la "justicia social internacional", distendió las relaciones con la Cuba comunista, metió a Venezuela en el Pacto Andino, denunció el Tratado de Reciprocidad Comercial con Estados Unidos, mantuvo una presencia activa en el Caribe y estableció una moratoria para el arreglo de la disputa limítrofe con Guayana por el Esequibo.

Caldera entregó el mando en 1974 a Carlos Andrés Pérez, de AD, y cumplido el impedimento constitucional de diez años para volver a ser candidato, aspiró de nuevo a la presidencia por el COPEI en 1983, cuando fue derrotado por el "adeco" Jaime Lusinchi.

Su sexta carrera a la Presidencia fue truncada por sus discípulos en 1988. La estrella de Caldera pareció languidecer, pero en 1992, tras el primero de los dos intentos de golpe de Estado de ese año, emergió con un nuevo liderazgo.

Caldera constituyó una plataforma electoral heterogénea llamada Convergencia Nacional y ganó por segunda vez la Presidencia en diciembre de 1993.

Según los analistas, Caldera no logró responder a las expectativas creadas entre los escépticos venezolanos, lo que terminó de preparar el terreno para la llegada al poder del actual gobernante, Hugo Chávez.

Tras finalizar el segundo periodo, en febrero de 1999, entregó el poder a Chávez y se retiró de la vida pública.

Abogado, doctor en Ciencias Políticas, profesor universitario, escritor, articulista, ensayista, diputado, senador, jefe de Estado, caudillo político y padre de la democracia, Caldera fue un humanista internacionalmente reconocido con títulos y honores concedidos por más de veinticinco Universidades de América y Europa.

 

VENEZUELA. Comunicado de Copei sobre la muerte del ex presidente Rafael Caldera

La Dirección Nacional y la Junta Ejecutiva Nacional de Copei Partido Popular participan que hoy 24 de diciembre de 2009, a los 93 años de edad, falleció cristianamente en la paz de su hogar. 

Rafael Antonio Caldera Rodríguez

Ex Presidente de la República de Venezuela, fundador y líder fundamental de nuestra organización política, venezolano y yaracuyano ejemplar que dedicó su vida por entero al servicio de Venezuela, como estadista, político, jurista, sociólogo, hombre de letras y profesor universitario. 

Su trayectoria transcendió nuestras fronteras como pionero y líder de la democracia cristiana en toda América y el mundo. Modelo de hombre justo, demócrata y republicano, esposo, padre y abuelo ejemplar. 

Su partida enluta hoy a la familia venezolana y a los demócrata cristianos de Venezuela y el mundo. 

Hacemos llegar nuestras más sentidas palabras de condolencias a su esposa Alicia Pietri de Caldera, sus hijos e hijas Rafael Tomás, Mireya, Juan José, Alicia Elena, Cecilia y Andrés Caldera Pietri. A sus hijos e hijas políticos: Andrés Pietri, Diana de Veer, Fernándo Araujo, Rubén Rojas Pérez, Claudia Briceño. Sus nietos Caldera de Veer, Pietri Caldera, Araujo Caldera, Rojas Caldera y Caldera Briceño. 

Sus restos serán velados en Centro Avila-Ifedec, Calle Vargas con Av. El Buen Pastor, Boleíta Norte.

Paz a sus restos, 

Luis Ignacio Planas 

Presidente Nacional   

 

Luis Carlos Solórzano                 

Secretario General Nacional  

VENEZUELA. Ex presidente venezolano Caldera criticó gestión de Chávez antes de fallecer

El ex presidente venezolano Rafael Caldera expresó en un documento, difundido poco después de su muerte el pasado jueves, que Venezuela experimenta un "retroceso político" debido a la "autocracia ineficiente" que representa el gobierno del actual mandatario Hugo Chávez.

En el texto, publicado en la prensa local este sábado, Caldera considera que es "necesario retomar la lucha para sacar a la República del triste estado en que la ha sumido una autocracia ineficiente".

"Es preciso detener el retroceso político que sufrimos y poner remedio a la disgregación social", añade en el documento Caldera, quien gobernó Venezuela de 1969 a 1974 y de 1994 a 1999.

"En América Latina se ha usado y abusado el término 'revolución' hasta el punto que los pueblos se van tornando escépticos ante su reiterada invocación", agrega.

Durante su segundo gobierno (1994-1999), Caldera sobreseyó a los militares involucrados en el intento de golpe de Estado de 1992 liderado por Chávez, un teniente coronel del Ejército que en 1999 llegó al poder enarbolando la bandera de la "revolución bolivariana".

Caldera, que no recibirá honores oficiales por solicitud de su familia, murió la madrugada del jueves tras una larga lucha contra el mal de Parkinson. Sus restos son velados en un centro de estudios políticos, fundado durante su primera administración.

El ex presidente venezolano nació en San Felipe (Yaracuy, noroeste) el 24 de enero de 1916. Fue fundador del partido socialcristiano Copei y formó parte del Pacto de Punto Fijo, firmado a finales de los años 50 tras la dictadura de Marcos Pérez Jiménez por los principales dirigentes políticos venezolanos, que sentó las bases para la democracia en el país sudamericano.

"Ha sido una larga lucha por la libertad y la democracia. Esa lucha debe continuar", precisa el documento.

VENEZUELA. Hoy será inhumado el expresidente Rafael Caldera

Durante el segundo día de velorio del ex presidente Rafael Caldera, su hijo Andrés Caldera habló del ex presidente y comentó la agenda para despedir a este insigne venezolano. En horas de la madrugada del jueves falleció el doctor Caldera, quien fue Jefe de Estado durante dos períodos y fundador del partido social cristiano Copei.

Andrés explicó que dado que hay mucha gente que quiere acercarse al sepelio, el mismo se ha prolongado hasta el día de mañana, cuando se dará cristiana sepultura al ex presidente en el cementerio del Este. Durante la jornada de hoy, el obispo Fernando Castro y el padre jesuita Ignacio Castillo celebrarán una misa cada uno.  El día sábado la despedida estará encabezada por el Dr.  Asdrubal Aguiar y finalmente los restos se trasladaran a la Iglesia El Buen Pastor, donde el Cardenal Jorge Urosa Sabino, ofrecerá una misa de cuerpo presente.

Un coro de niños cantará el himno nacional y rendirá los últimos honores al momento de incinerar sus restos.

Sobre el legado dejado por su padre, Andrés Caldera expreso que fue un hombre de una voluntad de hierro y una capacidad de trabajo enorme, “yo creo que si hay una frase que lo pueda resumir, es que el amo a Dios y amo a Venezuela. Fue un hombre de un optimismo incurable”. 

El día de ayer 

"Nos dejó el día de Navidad, él tenía bastante tiempo con una enfermedad de Parkinson muy penosa que llevó con mucha dignidad sin quejarse y sin protestar, pero ya en los últimos días le costaba mucho hablar y esta madrugada Dios se lo llevó", expresó su hijo Andrés Caldera Pietri a la radioemisora privada Unión Radio.

Caldera Pietri indicó además que su familia "no va a aceptar ningún homenaje del gobierno" del presidente Hugo Chávez, quien expresó sus condolencias a la familia del ex mandatario, que le entregó el poder en 1999.

"Me llamó el presidente Chávez para darle sus condolencias a la familia", dijo a los medios (...) Me dijo que estaba enterado que la familia no quería recibir ningún honor oficial de parte del gobierno", confirmó Caldera Pietri.

Rafael Caldera nació en San Felipe (Yaracuy, noroeste) el 24 de enero de 1916. Fue fundador del partido socialcristiano Copei y formó parte del Pacto de Punto Fijo, firmado a finales de los años 50 tras la dictadura de Marcos Pérez Jiménez por los principales dirigentes políticos venezolanos y que sentó las bases para la democracia en el país sudamericano.

"Su trayectoria transcendió nuestras fronteras como pionero y líder de la democracia cristiana en toda América y el mundo. Modelo de hombre justo, demócrata y republicano, esposo, padre y abuelo ejemplar", señala un comunicado de Copei, difundido el jueves.

Eduardo Fernández, ex candidato presidencial y dirigente de Copei, aseguró por su parte que su muerte representa la "desaparición de uno de los héroes civiles de nuestra democracia".

"Vivió una vida honesta, un hombre dedicado a su patria a través del diálogo por el bien de todos los venezolanos, una vida recta a servicios de los demás", describió el cardenal de la iglesia Católica Jorge Urosa a la televisora privada Globovisión.

Para Julio Borges, del partido Primero Justicia (centro), "Caldera representó el logro de una Venezuela moderna, democrática, el diálogo, el consenso, la búsqueda del encuentro, la posibilidad de lograr el respeto a las minorías. Es la Venezuela que estamos añorando".

En un comunicado, el gobierno colombiano lamentó el fallecimiento de Caldera, a quien calificó como "una de las figuras políticas más representativas de la historia" venezolana.

Caldera, quien fue varias veces candidato a la presidencia de su país, llegó al poder en dos oportunidades: en 1969 con Copei, y en 1994, apoyado por una coalición de partidos.

Durante su segundo gobierno (1994-1999), sobreseyó a los militares involucrados en el intento de golpe de Estado de 1992 liderado por Chávez, quien tras salir de la cárcel se agrupó en el partido Quinta República (MVR, izquierda) que le llevó a la Presidencia tras las elecciones de 1998.

Venezuela vivió también, en este período, la mayor crisis financiera de los últimos años, en la que fueron intervenidas una docena de bancos y se vieron afectados miles de ahorristas que perdieron su dinero.

Por otro lado, a Caldera se le atribuye la "pacificación del país", al lograr una tregua con los grupos armados de izquierda que se enfrentaron al gobierno durante la década de los 60 y 70, para que se integraran a la vida política venezolana.

De allí, que Teodoro Petkoff, ministro de Planificación durante su segundo gobierno, califique a Caldera como "una de las figuras cimeras de la contemporaneidad de Venezuela" con una vida "llena de logros".

Rafael Caldera fue abogado y doctor en Ciencias Políticas, así como autor de una numerosa obra de ensayos políticos y legales. Los restos del ex mandatario son velados en Caracas.